"ANTOJOS" O "MANCHAS DE NACIMIENTO" EN NIÑOS

Los "antojos" o "manchas de nacimiento" son un motivo de preocupación, y un motivo de consulta, muy frecuente. Muchos padres nos refieren que aunque ellos mismos creen que dichos "antojos" tienen un aspecto anodino, prefieren acudir al dermatólogo para corroborar su inocencia y descartar problemas añadidos.
 
Y es verdad... Realmente la mayoría de manchas de nacimiento no implican otros trastornos asociados y no precisan de más pruebas que la simple observación clínica. A continuación, os detallamos las manchas de nacimiento más frecuentes:
 
1) "Mancha rojiza" localizada en el entrecejo o en región occipital (nuca). Está presente hasta en un 25-30% de los recién nacidos, y también es conocida como "mancha salmón", "beso de ángel" o "picotazo de cigüeña". Es muy típico que desaparezca al pasar el dedo por encima o que se intensifique cuando el niño llora. Resulta curioso que las "manchas salmón" localizadas a nivel del entrecejo o de los párpados tienden a desaparecer durante el primer año de vida, pero las localizadas a nivel de la nuca suelen ser más persistentes, permaneciendo incluso a veces toda la vida.
 
2) "Mancha de color marrón claro u oscuro", ubicada en cualquier parte del cuerpo, que normalmente corresponde a un tipo especial de lunar, llamado nevus congénito, o a manchas café con leche.
 
3) "Mancha amarillenta", normalmente ubicada en cuero cabelludo, y cuyo nombre científico es el de nevo sebáceo. Suele verse como una pequeña placa ovalada o redondeada, plana o rugosa, sin pelos en su interior.
 
4) "Mancha azulada" en región lumbosacra, también conocida como "mancha mongólica" debido a que es más frecuente en la raza oriental, aunque también puede estar presente en las otras razas. Puede dar la sensación de aumentar de intensidad durante un corto período de tiempo, para posteriormente irse atenuando hasta llegar a desaparecer con el paso de los primeros años.
 
Sin embargo, existen cinco datos en las "manchas de nacimiento" que implican la realización de un seguimiento más estricto y estudios adicionales (analíticos o con pruebas de imagen), pues pueden ser marcadores de alteraciones a nivel de otros órganos: gran extensión, gran número de "manchas de nacimiento", asociación de varios tipos de lesiones, cambios bruscos en color, tamaño o forma (claramente diferentes del mínimo crecimiento de la "mancha" acorde con el crecimiento del niño) y localización en línea media a nivel facial, cuero cabelludo, espalda y región lumbosacra. Respecto a ésta última es bien conocido que ciertas "manchas" o lesiones presentes al nacimiento y situadas a estos niveles pueden ir asociadas a ciertas anomalías neurológicas u óseas (que reflejan fallos ocurridos en el desarrollo embrionario o fetal), siendo recomendable la realización de una ecografía o resonancia magnética según el caso.


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